El árbol del Yoga

Este verano, me he pasado los días en la playa, leyendo el libro que lleva por título “El árbol del Yoga”, del maestro Iyengar.

Me pareció tan interesante, que quise compartir un breve resumen de sus enseñanzas.

Porque a veces no es suficiente solo con practicar Yoga, sino saber el por qué lo hacemos y lo que es más importante, como podemos mejorar.

Para Iyengar, el árbol de nuestro cuerpo necesita de cuidados, siendo el yoga la semilla del alma que lo habita.

Esa semilla representa ocho partes, los cuales a medida que crece, origina las ocho ramas del yoga.

Yama, la raiz del árbol

La raiz del árbol del Yoga se denomina Yama, la cual contiene 5 principios:

  1. no violencia (ahimsa)
  2. amor a la verdad (satya)
  3. encontrarse libre de avaricia (asteya)
  4. control del placer sensual (brahmacharya)
  5. estar libre de codicia y el ansia de tener más allá de las propias necesidades (aparigraha)

Cuidar y vigilar la raiz, nos ayuda así mismo a disciplinar los cinco órganos de acción:

  1. brazos
  2. piernas
  3. boca
  4. órganos sexuales
  5. órganos excretores

Niyama, el tronco

Representación del árbol del Yoga

Los principios de Niyama son:

  • Limpieza (saucha)
  • contento (santosa)
  • ardor (tapas)
  • estudio del sí mismo (svadhayaya)
  • entrega de uno mismo (Ísvara pranidhana)

Estos principios, nos ayudan a controlar los órganos de la percepción:

  1. oídos
  2. ojos
  3. nariz
  4. lengua
  5. piel

Las ramas del árbol

Las ramas del árbol son las asanas, o posturas que regulan las funciones fisiológicas.

A su vez de las ramas del árbol, crecen las hojas, que absorben el aire del exterior y la energía del sol, conectándolo al resto del árbol.

Al realizar una postura, hay que alinear la actitud física, mental y espiritual. Sabiendo posar y reposar.

Al hacer la pose, es importante observar, qué parte del cuerpo está trabajando. Y al reposar, la mente se contrae y extiende para llegar a cada parte del cuerpo.

Así a través de los pranayamas, o técnicas de respiración, podemos suministrar a todo el cuerpo del oxígeno vital, que armoniza el sistema respiratorio y circulatorio.

Dominar las asanas y las técnicas de pranayama, ayuda al practicante a desligar la mente con el cuerpo, conduciendo al estado meditativo.

Todas las ramas y tronco del árbol, están cubiertas por una corteza, esta protección exterior, preserva la energía que fluye en el árbol

En posteriores post, iremos indagando poco a poco en las sutilezas de cada uno de estos términos.

Si tienes especial interés en alguno de ellos, puedes dejar tu comentario.

Gracias.

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